Animales de compañía y confinamiento

Animales de compañía y confinamiento


Por el equipo de psicologia de Dependentia.

Desde que se aprobó el estado de alarma y se obligó a un confinamiento de la población  con el fin de parar los contagios, reducir la presión y no colapsar el sistema sanitario, perros y gatos se han convertido para muchos de sus dueños, durante estos momentos tan difíciles, en confidentes y transmisores de felicidad.

Las mascotas han logrado que muchas familias o personas que viven solas pudieran sobrellevar con cariño y acompañados la dura situación de encierro en sus hogares. Se han convertido por méritos propios en una vía de escape para la canalización de emociones y abrazos, también han sido fieles confidentes con los que hablar y desahogarse.

A diferencia de lo que ocurre con los humanos, ellos (perros y gatos ) no pueden procesar lo que ha sucedido ni adivinar cómo adaptarse, así que el cambio en general no es demasiado difícil para la mayoría de los animales.

Durante el confinamiento se han invertido nuestras rutinas y, por tanto, también las de las mascotas, y ellas no tienen ni idea de cómo funcionar. Es cierto que estos animales de compañía han podido disfrutar pasando mucho más tiempo con sus propietarios, aunque ese cambio de rutinas experimentado les genera a muchos de ellos estrés. En algunos perros, por ejemplo, se pueden haber dado ladridos territoriales o protectores, esto debe deberse a que durante el confinamiento, al no permitirse el ejercicio físico se han dado más paseos por parte de otros propietarios. No podemos olvidar que ladrar es el tipo de comunicación vocal que usan los perros y, por tanto, su manera de hacerlo puede significar cosas diferentes dependiendo de la situación.


Los gatos, en cambio, a diferencia de los perros, experimentan de manera distinta el estrés. Los felinos pueden sentirse abrumados al tener gente cerca cuando no lo esperaban, especialmente los niños pequeños, que tienden a agregar más ruido y caos. Asimismo, los gatos expresan el estrés con cambios no deseados de comportamiento higiénico, como por ejemplo, orinar fuera de la caja de arena. Así, mientras los perros son más propensos a buscar a sus propietarios cuando están estresados, los gatos, prefieren evitarlos.

Cuando todos estamos recluidos juntos en casa, las 24 horas del día los 7 días de la semana y tenemos que hacer cosas, cualquier situación puede suponer mucha tensión entre el vínculo humano-animal.
Según los expertos, para poder regresar a la normalidad con nuestras mascotas es recomendable:

-Ármate de paciencia. Cuando te enfades con tu mascota, recuerda que no están tratando de  ser traviesos. Los animales no saben ser vengativos, así que ejercita la paciencia con ellos.

-Establece y sigue rutinas. Cuando más constantes podamos ser con una rutina diaria: horarios de comida, paseos o juegos… Más claros seremos acerca de lo que las mascotas pueden esperar durante este tiempo de cambio.

Dales su espacio. Nuestras mascotas también necesitan tiempo de silencio y límites. Estar rodeado de personas todo el día, todos los días, puede llegar a ser demasiado para los animales; por eso es aconsejable facilitarles un espacio en el que puedan estar solos.

-Un entorno seguro sin niños. A menudo, los padres están acostumbrados a vigilar a los niños cerca de las mascotas, pero suelen ser períodos limitados de tiempo; durante el confinamiento, con los  pequeños todo el día en casa, tantos días, los mayores deben volver a pensar si el hogar es realmente un ambiente seguro para los niños con respecto a las mascotas.

Por otro lado, durante esta convivencia infinita, deberíamos asegurarnos de tener numerosas superficies elevadas por las que el gato pueda salir rápidamente del alcance de un niño antes de que pierda la paciencia, incluso si es necesario se puede instalar una puerta para mantener a los niños alejados del área de alimentación y el lugar de descanso del perro.

-Retorno a la normalidad. Si a tu gato le encanta tenerte en casa todo el día, puede que al volver la nueva normalidad y a la ¨vida real¨, la mascota empiece a sentir cierta ansiedad por la separación. Si eso ocurre es aconsejable realizar alguna actividad lejos del animal para poder acostumbrarlo.

A pesar de todo lo explicado una cosa está clara: la compañía amorosa de un animal de compañía es un antídoto contra la soledad.

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